Todo escritor se encuentra a veces ante la temida hoja en blanco y se pregunta cuándo se le aparecerán las hadas. El problema de la inspiración literaria, una forma más de la inspiración artística, no lo es tanto si se tienen unos hábitos adquiridos que son esenciales para paliar el temor al vacío.
El primer hábito es el de concentrarse de forma adecuada. No puedes tener ideas, o elaborar una trama, o idear un personaje… si no estás debidamente concentrado. Para todo en la vida, incluso en la corriente, es necesaria una mínima concentración. Si no nos concentramos para comer, comeremos mal. Si no nos concentramos para jugar una partida, la jugaremos mal… y así ad infinitum.
Así pues, necesitamos estar concentrados si queremos que nos llegue la inspiración literaria plena, de lo contrario es muy difícil… yo diría que es una condición necesaria, aunque no suficiente. ¿Qué es lo siguiente? Naturalmente, saber qué quieres escribir y cómo lo quieres expresar.
Diferentes circunstancias para la inspiración literaria
No es lo mismo escribir unos versos que quieran arrancar de ti unos lamentos por el desamor —o por el amor— que escribir sobre el día que hace, en una redacción sin más interés que probar a redactar mejor. El qué se quiere hacer es importantísimo para que las hadas nos visiten. Si uno está implicado afectivamente en algo —no importa en qué— es más fácil que pongamos más intensidad, más pasión… y en definitiva más interés en lo que hacemos.
Después, al margen —pero también importante— está la circunstancia de cómo queremos expresar lo que vamos a escribir. Si decidimos que vamos a usar diálogos no será lo mismo que si describimos a un personaje física y psicológicamente. A métodos distintos corresponden técnicas y disposiciones diferentes. Si dominamos más unas técnicas que otras será más fácil escribir con aquellas que no con estas. La inspiración literaria estará más a nuestro alcance.
Tampoco es lo mismo escribir prosa que verso. Este último nos obligará a un esfuerzo mayor, puesto que implicaremos totalmente a nuestro yo, aparte de querer construirlo sobre un halo de belleza que en la prosa no buscamos tanto. Y también, por supuesto, requerirá una técnica mayor, una mayor experiencia, etc.
Asimismo, el estado de ánimo del escritor, ya sea en un sentido o en otro, influirá a la hora de escribir, como no puede ser de otra manera, puesto que si nos encontramos alegres tenderemos a expresarlo por escrito, y si nos encontramos tristes, lo mismo. Es algo que está fuera de nuestra voluntad. Si uno está escribiendo una comedia, no es lógico que se ponga a escribirla si —por circunstancias equis— está desanimado. Deberá dejar pasar un tiempo u ocuparse en otro tipo de texto o de labor.
Y por último, es evidente que si un escritor está de verdad comprometido con su arte, siempre será más fácil que le visite la inspiración literaria, ya que es un fenómeno consustancial al propio hacer literario, en el que es precisa una atención precisa y mayor de la que correspondería a un simple hobby.
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Foto, modificada y recortada de Raúl Urzúa, en Flickr.

Estoy de acuerdo con lo que dices en este texto: concentración, inspiración, dedicación y técnica. Aunque -y esto puede parecer una perogrullada, pero no lo es- para escribir lo más importante es ponerse a escribir: un tiempo, un lugar y una determinación, la de escribir aunque no se tengan ganas (no todos los días sae el sol, pero hay que ir a trabajar igualmente,¿verdad?) En fin, me ha gustado este sitio, volveré. Gracias por tu visita a serraníadepalabras.blogspot.com. Josep Turu
Hola, Josep
Claro, el artículo está pensando para los que ya escriben habitualmente, aunque sea en plan de aficionado. En cambio, para todos los que no lo hacen, porque dicen que no tienen tiempo o que no saben qué escribir, tu comentario es acertadísimo, puesto que si se tiene esa pasión, es sólo ponerse, encontrar un hueco, un tiempo mínimo diario y la determinación de escribir, salga lo que salga. Evidentemente, nada va a ser perfecto a la primera, pero con constancia se puede llegar a frutos apreciables. Tu ejemplo es prueba de ello.
Gracias por la visita.